La mayoría de las personas acudimos al médico, cuando estamos enfermas, al dentista, tras una noche de dolor de muelas o al fisioterapeuta tras un tirón de lumbago…

Por otro lado, solemos ser muchísimo más previsores a la hora de asegurar nuestro hogar, el coche, moto, nuestro negocio o vida.

¿Por qué razón en diferentes aspectos de nuestra vida premiamos la prevención a la solución posterior del problema? La población, por lo general, acude al abogado cuando el problema ya se ha iniciado con el fin de buscar el remedio o la solución a los problemas, pero, ¿Qué pensaría de una acción preventiva del abogado? Le ponemos un ejemplo:

Caso. – Contratación de una hipoteca

La contratación con una entidad bancaria de un préstamo con garantía financiera, supone entre otras muchas cuestiones, un endeudamiento del consumidor o la unidad familiar por un largo laxo de tiempo (generalmente ronda entre 15 y 35 años).

El consumidor se obliga al pago de una cantidad mensual y a la firma de unas condiciones generales, predispuestas por la entidad.

Todos somos conocedores de problemas que han surgido alrededor de las hipotecas: Cláusula suelo, multidivisa, IRPH, comisiones, gastos, cláusulas abusivas, y la peor de todas, la ejecución hipotecaria.

Con la figura del abogado preventivo, desde Igea & Cebrián queremos hacer llegar a la percepción de tener a un profesional que respalde todo ese sin fin de documentos, cláusulas y números para que se adapten de la mejor forma a la propia necesidad del consumidor y que posteriormente no haya “sorpresas” que podían haberse previsto de antemano.

En Igea & Cebrián te ayudamos a escoger el préstamo hipotecario que más se adapte a tus necesidades.

Si no lo entiendes, no lo firmes, asesórate en Igea & Cebrián Abogados

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